Centroamérica, 6 de octubre de 2026. Lavarse las manos es uno de los hábitos de higiene más estudiados y recomendados del mundo, pero hay un paso que casi nadie cuestiona y que puede estar saboteando nuestra higiene al dispersar las mismas bacterias que acabamos de eliminar: la forma en que nos secamos.
Desde la división de KCP de Arbex, la invitación es a complementar un correcto lavado de manos con la alternativa más segura: las toallas de papel.
“Una buena higiene comienza con las manos limpias. Después del correcto lavado, es ideal secar la piel con toallas de papel ya que ofrecen un secado más rápido y reducen la dispersión de microorganismos, especialmente en baños de alto tráfico como hospitales, restaurantes o espacios públicos” destaca Degy González, marketing manager LATAM para la marca.
Una revisión de 12 estudios publicada en Mayo Clinic Proceedings evaluó los principales métodos de secado de manos: aire caliente, chorro de alta velocidad y toalla de papel, usando criterios como eficiencia de secado, remoción de bacterias y prevención de contaminación cruzada. La toalla de papel ganó en los tres debido a que la fricción del papel sobre la piel desprende activamente microorganismos que sobreviven al jabón, algo que ningún flujo de aire puede replicar (1). Por eso, la misma publicación recomienda su uso en hospitales y clínicas como el estándar de higiene.
Por otro lado, se encuentran los secadores eléctricos, que aspiran el aire del baño público en el que están instalados, el cual puede contener un cúmulo de microorganismos suspendidos, por ejemplo, cada vez que alguien acciona un sanitario sin tapa. Para comprobarlo, científicos colocaron placas de Petri bajo secadores manuales durante apenas 30 segundos, los cuales registraron un promedio de 60 colonias bacterianas cada una. Las mismas placas expuestas al aire normal del baño durante dos minutos desarrollaron, en promedio, una sola colonia. De esta forma, registraron que el secador concentra el aire contaminado del entorno y lo proyecta sobre las manos recién lavadas.
Las máquinas de chorro de alta velocidad, las más comunes hoy en centros comerciales, aeropuertos y restaurantes, representan un riesgo aún mayor. Un estudio de Kimmitt y Redway de la Universidad de Westminster encontró que dispersan 1.300 veces más partículas virales al ambiente que las toallas de papel, con efectos que persisten hasta 15 minutos después de su uso (2).
En entornos de alto tráfico, el riesgo de recontaminación no depende solo del lavado de manos, sino de cómo las secamos. Por eso, el llamado que realiza hoy KCP es a optar por toallas de papel para preservar no solo el cuidado y la higiene personal sino el de toda la comunidad.
____________________________
Referencias:
- Huang, C., Ma, W. & Stack, S (2018). «The hygienic efficacy of different hand-drying methods: a review of the evidence.» Mayo Clinic Proceedings, 87(8), 791–798. Disponible en: https://sciencebasedmedicine.org/air-dryers-vs-paper-towels/
- Kimmitt, P. T., & Redway, K. F. (2016). Evaluation of the potential for virus dispersal during hand drying: a comparison of three methods. Journal of applied microbiology, 120(2), 478–486. Disponible en: https://doi.org/10.1111/jam.13014
[1] Las placas de Petri son recipientes de laboratorio usados para cultivar y contar microorganismos. En este experimento, midieron cuántas bacterias se depositaron sobre una superficie según el método de secado utilizado.
